Morenita
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Para Erandi

Moreno, morena
1. adj. Oscuro que tira a negro.
2. adj. Persona de color moreno.

Dicen que "moreno" viene de "moro," nombre que en Iberia dieron a las gentes del Magreb1: conquistadores recios y orgullosos cuya derrota en Granada expulsó para siempre a la fe del Profeta (la paz sea con él).

Moreno es, entonces, aquel que es como los moros: de tez oscura, cetrina, café; oscura, más no negra.

Oscura es tu piel, más no veo en ella la dureza del desierto, la insaciable sed de las arenas. No llevas en mano la cimitarra, no te rodea el perfume del incienso y del azafrán.

Morena eres, mi adorada, tu color regalo de esta tierra donde recibe el sol sacrificio de sangre y copal. Tuya es la herencia de quienes erigen pirámides, las manos que hacen del maíz alimento de gentes y dioses. Tuyos son los labios que hacen sonar la caracola, la voz que entona el canto del cenzontle. En ti veo la historia de mi patria, alegrías y llantos, la eterna dualidad del conquistador y el conquistado, unión de dos mundos, violento nacimiento de una identidad.

Y soy al verte, morena, un suplicante, un devoto, un sacerdote que busca en tu piel la escritura del dios como lo hacía Tzinacán en las manchas del jaguar.

Morenaza.

A veces divina, a veces carnal. Amor y lujuria son lo mismo mientras yacemos entrelazados, mis manos explorando las sinuosas insinuaciones de tu espalda. En tu abrazo encuentro santuario; en tus caderas encuentro absolución. No puedo amarte sin desearte; no puedo desearte sin amarte. Nos fundimos el uno en el otro, tus labios en los míos, nuestros corazones unísonos.

Morenita.

Susurro, enamorado, mi alma sumergida en la inmensidad del microcosmos que una palabra guarda. Me falta el aliento, me abandona el habla, y aún así logro pronunciar para ti este rezo.

Morenita.

Porque eso es lo que eres.

Porque no es solo un color, morenita; nunca lo ha sido. En ese color está la historia de mil pueblos, mil identidades unidas primero bajo un yugo de opresión, y después por una gran odisea de liberación.

Porque esa historia y esa lucha no son recuerdos, sino la cruz que cargamos generación tras generación.

Porque eres bella, amor mío, con tu piel de cobre que mi alma añora; con tus labios gruesos y abundantes cual fruta madura; con tus caderas anchas que se mueven al compás de nuestra pasión; con esa melena negra y voluptuosa, indomable.

Morenita.

No hay en otro idioma palabra que la equivalga, que exalte a la vez que acaricia con ternura.

Morenita.

En ti se pierden mi voz y mi alma, palabras vueltas viento para viajar, para perderse por los infinitos senderos de tu ser.

Morenita.

De tu mano al firmamento, vestidos con el amanecer.

Moreno, morena
1. adj. Dark, almost black.
2. adj. A person of such color.

They say that "moreno" comes from "moro,"2 name given in Iberia to the peoples of the Maghreb3: tough and proud conquerors whose defeat in Granada forever expelled the faith of the Prophet (peace be upon him).

Moreno is, thus, he who is like the Moors: dark-skinned, swarthy, brown; dark, but not black.

Dark is your skin, but I do not see in it the desert's harshness, the sands' unquenchable thirst. Your hand holds not the scimitar, nor does the perfume of incense and saffron surround you.

You are morena, my beloved, your color a gift of this earth where the sun receives sacrifices of blood and copal. Yours is the inheritance of those who build pyramids, the hands that turn maize into food of people and gods. Yours are the lips that make the conch trumpet, the voice that intones the mockingbird's song. In you I see the history of my homeland, joy and tears, the eternal duality of the conqueror and the conquered, joining of two worlds, violent birth of an identity.

And when I see you, morena, I am a supplicant, a devotee, a priest searching your skin for the writing of the god like Tzinacán did in the jaguar's spots.

Morenaza.

Sometimes divine, sometimes carnal. Love and lust are one and the same as we lie intertwined, my hands exploring the sinuous insinuations of your back. In your embrace I find sanctuary; in your hips I find absolution. I cannot love you without desire; I cannot desire you without love. We merge, your lips on mine, our hearts in unison.

Morenita.

I whisper, enamored, my soul submerged in the immensity of the microcosmos a single word keeps. I am short of breath, speech abandons me, yet still I manage to pronounce this prayer unto you.

Morenita.

For that is what you are.

Because it is not just a color, morenita; it never has been. In that color lies the history of a thousand peoples, a thousand identities united first under a yoke of oppression, and then by a great odyssey of liberation.

Because that history and that struggle are not memories, but the cross we carry generation after generation.

For you are beautiful, my love, with your copper skin my soul yearns for; with your plump, abundant lips like ripe fruit; with your wide hips that move to the beat of our passion; with that voluptuous black mane, indomitable.

Morenita.

There is no word in another language that equates it, that exalts at the same time that it caresses with tenderness.

Morenita.

In you my voice and my soul are lost, words turned wind to travel, to lose themselves in the infinite paths of your being.

Morenita.

Your hand in mine towards the firmament, dressed in dawn.

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